martes, noviembre 22, 2016

Te soñé.
Eres, para mi inconsciente, la representación de la malevolencia en todos los marcos teóricos que sea capaz de construir.
Y eso, amigo mío, es un cumplido. 

jueves, agosto 04, 2016

Entre el plagio y la prudencia.

La ceniza helada agranda la desesperación.
Es terrible seguirse a sí mismo. 

Lo hicimos todo, lo quisimos todo, lo pudimos todo
y se nos quebraron las manos y los dientes
mordiendo hierro con fuego. 

¿En qué bosques de fusiles ocultaremos estos despojos?
-Como se desciende de lo cotidiano a lo infinito,
desbarrancándose mundo abajo-
En esta prudencia, que suele ser el bálsamo de la vejez. 
todas las cosas ladran. Quiero decir: aturdido, cansado, 
con la sensación categórica de haberme equivocado
en todo lo ejecutado, 
abandonado, desperdiciado, atropellado
al (por, para) avatar del destino en la inutilidad de existir. 

¡Soy el coordinador de la falacia!
Lo gané todo. Como Dios y sus guerras. 
Gané perdiendo el derecho a perder.
Anhelo el vagabundaje y las discusiones fundamentales
con esa loquita que no come peces libres y bebe leche fresca.

Se viene la tarde en la literatura
y no hice lo que debí cuando sólo hice lo que es debido: 
El bestial iconoclasta, como el cíclope de Eurípides, 
Hiriendo y muriendo de amor, 
Arrasándola a ala loca con un temporal de besos, 
es más que herido, verdugo.

A la manera de los aeropuertos,
mi situación está poblada de soledades,
de dioses y de ausencias.  
Me duele en la nuca un espasmo de llanto entumecido. 

El borracho bestial, lascivo y misógino
ya es nada más que un león herido, 
derrotado de prudencia. 

Para ser usado en mi contra.

"Sus ojos tenían un parecido al abismo,
pero más oscuro"
Pasó por fin.
Vino ese airecillo cuaresmeño, con su tufo a beatitud a cortarnos las malas intenciones.
Se acabó el juego.
Una puta tolvanera en la literatura de colchones desinfectados nos nubló la vista...chocamos.

No eres el diablo. Es cierto.
Pero con qué devoción memoricé tus proverbios
con qué disciplina aprendí tus mandamientos
con cuántas ganas de venderte mi alma me sentaba en tu mesa.

Pateando huesos en una tumba de besos rancios,
palpitando con las moléculas despiertas, con los poros desequilibrados,
te busco y te encuentro, desde siempre, a dos pasos de la morgue.

Contenido y continente, grano y pelo, grasa y dientes te buscan.
Se me agrieta la piel en este rechinar de encías, desdentadas ya de tanto desearte,
de mirar el donaire de aliñarte la corbata.

No te amo. Es cierto.
Pero cómo te amo cuando veo que respiras.

Caro pago, amigo mío, el armisticio que inventaste.
Con un cerco sitias mis salidas y languidezco de hambre
y el agua hedionda, estancada de mis otrora ríos claros se deseca y me pudre las venas.

Este pueblo de mí que se muere de tu puta paz
saquea, rapiña y viola mi consciencia.
Corroído todo por tu decreto final,
que a la manera de dictador todopoderoso, colérico, enfermado de poder
prende en llamas al pueblo entero, que como cebo en anzuelo,
mezcla sus entrañas con el barro y con el llanto.
Y el Dios-hombre, elevado en su tronillo imaginario
se quema también,
y ríe y se lamenta
por perderlo todo.

No soy real. Es cierto.
Pero cómo quise darte de comer. Cómo quise amamantarte
y parirte en esta realidad que existo.
Cómo quise nacerte y que fueras tú mi padre y yo tu madre, y que nos hiciéramos carne y nos muriéramos de carne.

Me acusaste con las fauces sucias de un amor pautado.
Y yo, agradecida y de rodillas te invocaba con miedo y asco de volver a morirte, yo a ti. Morirte, como si mi vida fuera tuya y tu vida y mía para morirla cuando me embistes.

Me acusaste de un culto pagano, ¡a mí
que no me alcanzaba la fe para adorarte!
Y sin más Dios que tu mandato,
cadáveres de besos muertos de hambre y disentería
se me apilan en las zanjas de los ojos.
Y tú, ustedes, los tres,
muertos o anestesiados,
me miran,
me sonríes y me regalas un libro nuevo.


martes, abril 10, 2012


»EN EL TRIBUNAL DE DISTRITO DE ESTADOS UNIDOS
»DISTRITO SUR DE OHIO
»ROMELL BROOM contra
TED STRICKLAND
»CONDADO DE SCIOTO. ESTADO DE OHIO
»DECLARACIÓN JURADA DE ROMELL BROOM:
Por la presente, yo, Romell Broom, declaro y doy fe de lo siguiente:




1. Estoy interno en el corredor de la muerte en el Estado de Ohio.
2. Mi ejecución estaba prevista para el martes 15 de septiembre de 2009. La ejecución debía llevarse a cabo en la Prisión Sur (Southern Correctional Facility, SOCF), en Lucasville, Ohio.


3. Los funcionarios de prisiones me llevaron de la Penitenciaría del Estado de Ohio a la SOCF, el 14 de septiembre de 2009.
4. Tras mi llegada, vino una enfermera al lugar en el que estaba albergado, la celda J-1. La enfermera llegó, encontró dos venas en mi brazo derecho y mi brazo izquierdo, me ató el brazo y tomó nota de lo que había encontrado.
5. Después de que viniera la enfermera, los funcionarios de prisiones estuvieron ofreciéndome líquidos todo el tiempo. Yo acepté. Durante ese día bebí café, Kool-Aid y agua. Tomé siete tazas de café, cinco tazas de agua y tres tazas de Kool-Aid.
6. El 15 de septiembre de 2009, me desperté, me duché y hablé con mi hermano por teléfono. En un momento dado, el jefe de los funcionarios encargados de la ejecución me contó que uno de los tribunales estaba revisando mi caso y que la ejecución se había retrasado mientras tanto. Debido a la longitud del retraso, creí que el tribunal iba a aceptar mis argumentos en favor de un recurso.
7. Sin embargo, alrededor de las 14.00, mi abogada me informó de que el tribunal había rechazado mi apelación y que no quedaban más vías de acción. El Estado iba a seguir adelante con mi ejecución.
8. Cuando estaba en la celda, el funcionario jefe Phillip Kerns entró con varios guardias y me leyó la orden de ejecución. Después entraron dos enfermeros que me dijeron que me tumbase. Uno de los enfermeros era un hombre blanco y la otra una mujer blanca.
9. Había tres guardias presentes en la habitación. Un guardia estaba a mi derecha, otro a mi izquierda y otro junto a mis pies.
10. Los enfermeros intentaron acceder simultáneamente a las venas de mis brazos. La enfermera intentó en tres ocasiones acceder a las venas en el centro de mi brazo izquierdo. El enfermero intentó en tres ocasiones acceder a las venas en el centro de mi brazo derecho.
11. Después de esos seis intentos, los enfermeros me dijeron que descansara un poco. Seguí tendido en la cama durante dos minutos y medio, aproximadamente.
12. Después de la pausa, la enfermera intentó dos veces acceder a las venas de mi brazo izquierdo. Debió de pinchar un músculo porque el dolor me hizo gritar. El enfermero intentó tres veces acceder a las venas de mi brazo derecho. La primera vez, el enfermero consiguió acceder a una vena en mi brazo derecho. Intentó insertar la vía intravenosa, pero la perdió y empezó a correrme la sangre por el brazo. La enfermera salió de la habitación. El funcionario de prisiones le preguntó si se encontraba bien. Ella respondió: "No", y se fue.
13. Los funcionarios encargados de la ejecución declararon que aquello era difícil para todos y sugirieron hacer otra pausa. Entonces se fue el enfermero. El funcionario que estaba a mi derecha me tocó en el hombro derecho y me dijo que me relajara mientras descansábamos un momento. A esas alturas, estaba muy dolorido. Las heridas de los pinchazos me dolían y hacían que me fuera difícil estirar o mover los brazos.
14. El enfermero regresó con unas toallas calientes que colocó en su brazo izquierdo. Colocó las toallas sobre mis brazos y masajeó mi brazo izquierdo. Me dijo que las toallas les ayudarían a acceder a las venas.
15. Después de aplicar las toallas, el enfermero intentó acceder a mis venas, una vez en el centro de mi brazo izquierdo y tres veces más en la mano izquierda. Después del tercer intento de acceder a las venas en las manos, el enfermero comentó que el consumo de heroína me había dañado las venas. Ese comentario me disgustó porque nunca he consumido heroína ni ninguna otra droga intravenosa. Le repliqué al enfermero que nunca le había dicho que hubiera consumido heroína.
16. El enfermero siguió diciendo que la vena estaba allí pero que no podían cogerla. Intenté colaborar ayudando a atar mi propio brazo. Un funcionario de prisiones se acercó, dio un golpecito en mi mano para indicar que él también veía la vena e intentó ayudar al enfermero a localizarla.
17. El jefe de los funcionarios encargados de la ejecución me dijo que iban a hacer otra pausa y volvió a decirme que me relajara.
18. Entonces me descompuse. Empecé a llorar porque me dolía todo y mis brazos estaban inflamándose. Los enfermeros estaban pinchando agujas en zonas que ya estaban inflamadas y con hematomas. Pedí que interrumpieran el proceso y pedí hablar con mi abogada.
19. El jefe de los funcionarios encargados de la ejecución me pidió que me sentara para que la sangre circulase mejor. Entonces entró en la habitación la enfermera jefe, una mujer asiática.
20. La enfermera jefe intentó acceder a las venas en mi tobillo derecho. Pidió que alguien le diera "un veinte" y alguien le entregó una aguja. Durante ese intento, la aguja me pinchó en el hueso y fue muy doloroso. Grité. Al mismo tiempo que la enfermera jefe intentaba acceder a una vena en la parte inferior de mi pierna izquierda, el enfermero intentó acceder a una vena en mi tobillo derecho. Después de esos intentos fallidos, la enfermera jefe cogió la aguja y salió de la habitación.
21. El enfermero hizo otros dos intentos de acceder a las venas en mi mano derecha. Parecía que habían desistido ya del brazo izquierdo porque estaba hinchado y lleno de hematomas. El nivel de dolor estaba en el máximo. Me habían pinchado al menos 18 veces en múltiples zonas, todo con la intención de inyectarme unas drogas que iban a quitarme la vida.
22. El jefe de los funcionarios encargados de la ejecución volvió a decirme que me relajara. Hubo conversación entre los funcionarios sobre el hecho de que podían ver las venas.
23. Al cabo de un rato, el director, Terry Collins, entró en la habitación y me dijo que iban a interrumpir la ejecución. Collins indicó que valoraba mi cooperación y que tomaba nota de mis intentos de ayudar al equipo. También expresó su confianza en su equipo de ejecución y su profesionalidad. El director Collins me dijo que iban a llamar al gobernador Strickland para informarle de la situación.
24. Cuando se fueron los enfermeros y el director Collins, los funcionarios me preguntaron si me apetecía un café y un cigarrillo. Yo seguía en la cama con las luces atenuadas.
25. Aproximadamente media hora después, mi abogada, Adele Shank, vino y me dijo que el gobernador había dictado la orden de aplazar la ejecución una semana. Le hablé a la abogada Shank de mi dolor y le enseñé las zonas que tenían hematomas.
26. Después de que se fuera la abogada Shank, los funcionarios de prisiones me trasladaron al hospital.
27. A la mañana siguiente, mis brazos empezaron a dar más señales de hematomas e inflamación. Cada sitio del brazo en el que se había hecho un intento mostraba hematomas e inflamación visibles. Algunos de los hematomas de las manos y el tobillo han desaparecido y parte de la inflamación desapareció a lo largo de la tarde siguiente.
28. Todavía hoy, mis brazos tienen grandes hematomas visibles, y siguen estando inflamados. Los múltiples sitios en los que los enfermeros trataron de acceder a mis venas siguen doliéndome.
29. Los funcionarios de prisiones decidieron mantenerme en la SOCF durante la semana de aplazamiento. Durante este tiempo, estoy constantemente bajo observación del equipo encargado de la ejecución y los guardianes.
30. Esperar a ser ejecutado es angustioso. Me produce mucha tensión pensar en que el Estado de Ohio tiene la intención de causarme el mismo dolor físico la próxima semana.
31. Me veo obligado a recordar constantemente el hecho de que la semana próxima tendré que sufrir la misma tortura que el Estado de Ohio me infligió el martes 15 de septiembre de 2009 , porque no ha habido ningún cambio en el protocolo de ejecución de Ohio y no ha habido ningún cambio en mis venas. El declarante no tiene nada más que decir.
Rommel Broom
Jurado, afirmado y suscrito en mi presencia el 17 de septiembre de 2009.
Marcia Dukes, notaria pública.
(Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia)

miércoles, junio 15, 2011

Entre marianas y moribundos.

¿En qué momento pasó?, ¿cómo llegué yo a ser la mala del cuento?
...
Caray,  por eso está así el mundo!!! 
Más prozac y menos líos, por favor. 


domingo, septiembre 05, 2010

Soñé contigo otra vez, con esos ojos de cielo y de tierra de labriego, con esa voz de pan, de sal.
Caí de rodillas ante tu rostro que siempre ha sido, Dios me perdone, mi único templo;
justo despues de darte un buen golpe en el vientre y escupirte mi odio en la cara.

martes, agosto 17, 2010

... y luego entra el diablo y se come tu alma.

viernes, julio 02, 2010

A veces Dios tiene a bien darnos un romance que anestesie cuando no para de llover.